Las Bodegas con Lagar de San Miguel de Geneto: Patrimonio vivo de la tradición vitivinícola lagunera
Escrito por OndaAguere el 26 de octubre de 2025
En el núcleo rural de San Miguel de Geneto, conocido tradicionalmente como San Miguelito de las Viñas, todavía se conservan bodegas con lagar que constituyen un valioso testimonio del pasado vitivinícola de San Cristóbal de La Laguna. Estos espacios, algunos aún en uso o en excelente estado de conservación, evocan una época en la que el vino formaba parte esencial de la vida económica, social y cultural del pueblo.
Arquitectura y materiales con historia
Las bodegas geneteras destacan por su sólida arquitectura tradicional, construidas en piedra y madera de tea, materiales resistentes que hablan del saber hacer de sus constructores. Resulta especialmente significativo que algunas de las vigas de tea empleadas en estas edificaciones procedieran de antiguos molinos de viento situados en la zona de San Juan, en La Laguna. Cuando estos molinos fueron desapareciendo, sus piezas se desmontaron y fueron transportadas con esfuerzo por yuntas de vacas hasta San Miguel de Geneto, donde se integraron en las estructuras de las bodegas. Esta práctica de reaprovechamiento demuestra la economía circular y la creatividad del mundo rural canario, que daba nueva vida a los materiales con ingenio y respeto.
La bodega de Cho Bruno y Cha Manuela: testimonio de un legado
Entre las bodegas mejor conservadas destaca la de Cho Bruno y Cha Manuela, que mantiene su lagar en perfecto estado. Con unas mínimas intervenciones de mantenimiento, podría volver a emplearse para pisar las uvas y extraer el mosto, como se hacía en tiempos pasados. Se cuenta que esta bodega producía más vino del que podía almacenar, y que los excedentes eran vendidos a Don Víctor Núñez, personaje muy vinculado a la producción y comercialización del vino local.
Los vinos de San Miguel de Geneto, especialmente los tintos claros y de sabor suave, eran muy apreciados por su ligereza y frescura. El humor popular llegó a acuñar una frase célebre: “al beberlo, se aflojaban las piernas”, expresión que da cuenta tanto de su efecto como del espíritu alegre de sus gentes. Don Víctor Núñez, siempre hospitalario, solía recibir a los vecinos que acudían a tratar asuntos del pueblo con una copa de vino en su bodega, en un gesto de convivencia y cortesía que aún hoy se recuerda con cariño.
Del lagar al comercio exterior
El vino producido en las bodegas de San Miguel de Geneto se transportaba en carretas hasta la zona de Las Barranqueras, en el Valle de Guerra, desde donde se preparaba su envío hacia Europa. Este hecho revela la importancia histórica de la viticultura lagunera y su inserción en redes comerciales que trascendían el ámbito insular, situando a Geneto como un enclave agrícola de relevancia dentro del territorio tinerfeño.
Creencias y costumbres del mundo del vino
El trabajo en el lagar estaba rodeado de costumbres, saberes y creencias populares. Durante la fermentación, el mosto se repisaba —varios días para extraer hasta la última gota de jugo—, y el intenso olor del proceso podía provocar mareos si no se tenía precaución. La memoria oral recoge también curiosas prácticas terapéuticas: se decía que las personas con problemas de movilidad en las piernas eran introducidas en el lagar, aprovechando el calor y los vapores de la fermentación como supuesta terapia natural.
Las bodegas también eran espacios cargados de simbolismo. En algunas de ellas persistía la creencia de que las mujeres no debían entrar durante su menstruación, pues se pensaba que su presencia podía “estropear el vino”. Aunque hoy estas supersticiones resultan anacrónicas, forman parte del imaginario colectivo asociado al proceso de vinificación y al respeto casi ritual que rodeaba al vino y su elaboración.
Un patrimonio que debemos proteger
Las bodegas con lagar de San Miguel de Geneto son mucho más que construcciones antiguas: representan un patrimonio etnográfico y cultural de enorme valor, reflejo de una forma de vida, de trabajo y de relación con la tierra. En ellas convergen la arquitectura tradicional, la historia económica local y las costumbres populares que definieron la identidad de una comunidad.
Conservarlas y ponerlas en valor no solo implica preservar su estructura física, sino también mantener vivos los conocimientos, las tradiciones y la memoria colectiva que encierran. Estas bodegas son, en definitiva, espacios de memoria viva, donde la historia del vino se entrelaza con la historia de la gente que lo hizo posible.
Ficha patrimonial
Lugar: San Miguel de Geneto (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife)
Denominación tradicional: San Miguelito de las Viñas
Tipología: Bodega con lagar tradicional
Materiales: Piedra encalada, madera de tea, teja curva canaria y piso de tierra.
Estado de conservación: Variable; algunas en uso y otras en proceso de recuperación
Ejemplo destacado: Bodega de Cho Bruno y Cha Manuela
Producción histórica: Vinos tintos claros y suaves
Valor patrimonial: Arquitectónico, etnográfico e inmaterial
Amenazas: Desuso, abandono y pérdida de memoria oral
«Fiesta de las Viñas. Desde su Ermita de Geneto será trasladada la Imagen de San Miguelito de las Viñas hasta el Convento de Santa Catalina de Sena donde tendrá lugar una Función religiosa; a continuación se celebrará el Día de la Vendimia en la Plaza del Adelantado, exponiendo los cosecheros de vinos sus caldos. Cada consumidor tendrá derecho a emitir su opinión acerca de cuál es el mejor vino que ha probado, para lo que se le entregará un boleto que deberá depositar con su voto en la urna correspondiente. Serán premiados los vinos que mayor número de votos obtenga en el escrutinio. Terminada la prueba y acompañado por los vinateros se trasladará a su Ermita el Santo Patrono».